19 abr 2021

Sebastián López Álamo (Chanito). D.E. P. el amigo que inspiró uno de mis cuentos. (18.04.2021)



Hace unos días recibí la triste noticia, a través de mi amiga Carmelina Valerón Sánchez, de la marcha de Chanito. Les comento que este señor fue el inspirador de uno de mis cuentos.

En el año 1974 llegué a vivir a Puerto Rico (sur de Gran Canaria). Por mi condición de director de hotel, fui contratado por una empresa para llevar varios complejos turísticos en la zona.

La familia estaba constituida por mi esposa, mi hija Tati y el año siguiente nacería Carolina.
La urbanización era en sus inicios muy familiar y los que vivíamos allí nos conocíamos todos. Muchos de los ratos de ocio los pasábamos en el Motor Grande, lugar donde tenían sus casas los trabajadores de la zona. Allí, Carmelina y su marido Juan regentaban un bar restaurante donde conocí a Chanito por primera vez.

Por entonces él trabajaba para los Roca (propietarios de la urbanización) en el camión de la basura. Todos los días pasaba por los complejos turísticos para retirar los residuos y por su talante afable y campechano era muy querido por los hoteleros. Siempre teníamos algún motivo para charlar unos minutos.

Carolina se fue criando y no era muy amiga de cucharas, hacía buchitos con la comida. Para solucionar este asunto hablamos con él y le planteamos una solución para el caso, dando su conformidad. Así que, cada día, tocaba el claxon cuando pasaba a la vez que le dijimos a la niña que era Chanito quien se llevaba en su camión a los niños que no comían bien el puré.
Así no hubo plato que se resistiera, entre claxon y la voz del buen hombre desde el camión diciendo: ¿Carolina se comió bien el potaje? se solucionó el asunto.
Años después, fui destinado como maestro a El Pajar y allí se me ocurrió escribir un cuento con Chanito como personaje principal y con la modificación que actualmente tiene publicado. El buen hombre se convirtió, por arte de la escritura, en un chatarrero que daba alegrías a los niños, seguramente como desagravio a lo que habíamos hecho en la realidad.
"Chanito Traganiños" formó parte de una publicación y también con otras dos más de cuentos contextualizados en El Pajar: "Chanito Traganiños", "El Semáforo Anacleto y Guillermo Vida Alegre" y "Rosendo Artesano. Taller de Ideas".
Nunca supo el bueno de Chanito que fue personaje de uno de mis cuentos, si bien es verdad que una vez que abandoné la hostelería tampoco frecuenté la zona turística.





Este cuento y los otros dos los ilustró la docente y amiga pintora
Lucía Martín Domínguez
. Y sí dije a los niños que leían el cuento que Chanito era un personaje real, que vivía en El Motor Grande de Puerto Rico y que era una persona excelente.
Quiero enviar un abrazo a la familia de Sebastián López Álamo y mostrarles mis condolencias.
Se fue el amigo Chanito, descanse en paz y que Dios lo tenga a su lado, que lo merece por ser tan buena persona.

29 ene 2021

IN MEMORIAM DE DON JOSÉ CASTELLANO BENÍTEZ (Inspector de Educación jubilado)

 

 

Los compañeros de la Inspección Educativa de Canarias hemos recibido con mucha tristeza el fallecimiento del inspector de educación don José Castellano Benítez. Tras larga enfermedad ha dejado a su familia y amigos con gran dolor por tan sentida marcha.

 

Pepe Castellano dedicó su vida al magisterio canario, con entrega, seriedad y mucha humildad. Natural de Santa María de Guía, Inició sus pasos en la carrera docente cuando el año 1965 aprobó las oposiciones, con el número uno de su promoción. Obtuvo su primer destino en la Escuela Nacional de Puerto del Rosario. El año siguiente trabajó en Alfabetización de Vecindario durante un curso escolar. En 1968 y hasta 1970 fue destinado al C.N. Calvo Sotelo realizando tareas de pedagogía terapéutica.  Interesado por la disciplina que realizaba, solicitó destino en educación especial en Prat de Llobregat. Acudió a clases, durante cinco años, y obtuvo la licenciatura en Psicología en la Universidad de Barcelona, en horario de seis a diez de la noche. Una vez que volvió a su tierra obtuvo destino en el C.N. Generalísimo Franco (actual C.E.I.P. Canteras). A finales de los setenta formó parte, como fundador y por tanto como pionero, del primer Equipo de Orientación de la provincia (Servicio de Orientación Escolar y Vocacional). A partir de 1982 accedió, como interino, al Servicio de Inspección, obteniendo su plaza definitiva en 1986, por concurso oposición. En enero de 1990  y hasta su jubilación en el año 2006, sería el inspector coordinador de la provincia de Las Palmas. Ese mismo año, a propuesta de la Consejería de Educación, obtuvo la Cruz de Alfonso X el Sabio de manos de la ministra del ramo, por los méritos obtenidos en su dilatada carrera.

 

Conocí a Pepe Castellano en 1984 en Jinámar, siendo yo director del C.N. Fernando del Castillo (actualmente CEIP José Tejera). Me llamaba la atención su capacidad de liderazgo y asesoramiento. Tenía un trato muy cercano y humanitario, virtud muy necesaria en la zona de trabajo que ocupábamos. Allí trabajamos, junto al resto de los directores, en la escolarización del numeroso alumnado que ocuparon los colegios. El trabajo fue duro y complicado, pues estábamos desbordados. Jamás lo vi desfallecer en la tarea tan complicada que nos ocupó por la entrega de tantas viviendas sociales. Quién me diría que tras su marcha de la zona, me ofrecieron ingresar en la inspección y lo tendría como jefe durante toda mi estancia en el servicio. Formó parte de mi tribunal de oposición en el año 1989 y al aprobar me convenció para que tomara la plaza de Fuerteventura.

 

De Pepe Castellano solo tengo palabras de agradecimiento por su trato y deferencia hacia mi persona. Largas charlas para escuchar y luego asesorar, reuniones de coordinación con todos los compañeros con el fin de informar, poner a punto interpretando la normativa y como consecuencia de ello una sola voz inequívoca de los componentes del servicio hacia los centros educativos. La toma de decisiones con templanza, usando el tiempo como un modelo eficaz de actuación  y ajustada a la normativa. No había horario para las consultas, ya fuera en su despacho, tomando un café o llamándolo a casa en tiempo de descanso. Jamás le escuché una palabra más alta que otra, jamás un desdén, jamás una orden sin un <<a ti que te parece si lo haces así…>>. Pepe era un compañero más que se involucraba en el problema que fueras a plantearle.

 

La Inspección Educativa de Las Palmas, bajo su jefatura, era una máquina bien engrasada y ajustada que tenía prestigio por su seriedad y dedicación. Estos días he leído en el grupo de watsApp de los compañeros jubilados, muchísimas palabras de afecto y agradecimiento y ningún reproche. Sería imposible reproducirlas en este medio. En el fondo y resumen de todas esas opiniones: José Castellano fue un  profesional honesto, un trabajador incansable, gran compañero y amigo que dejó el listón muy alto en el magisterio canario.   

 

Estamos, por tanto, ante la pérdida de un docente que ha hecho escuela en su parcela y que jamás debe olvidarse como referente para los futuros profesionales de la educación en Canarias.

 

El día nueve de febrero de 2007 recibió el homenaje merecido de los compañeros en el Gabinete Literario. Allí estuvimos todos. Recuerdo que escribí un poema para el momento y que leyó el amigo Gorgonio Martín Muñoz (D.E.P.) pues yo no me sentía con fuerzas para leerlo. Hoy merece que lo recuerde, pues con el papel escondo mis sentimientos de mejor manera. Decía así:

 

Estoy delante del papel y veo al amigo./ Estoy metido en el reconocimiento./ Escucho que me dices que sea conciso/ ¿Cómo las horas? ¿Cómo el tiempo? / Me pregunto: ¿Cómo puedo ser sucinto si no lo deseo?/  Vueltas al pensamiento./  Debo decir lo de la amistad y el respeto,/ lo de la paciencia y el buen entendimiento./

Continúo con el papel y veo al amigo./  Sigo metido en el reconocimiento./ Escucho que me dices que sea generoso./ ¿Cómo en la entrega? ¿Cómo en la equidad?/ Me pregunto: ¿Qué pasará si no digo/ lo de la seriedad?/  Sigo en el razonamiento./ Debo decirlo, así como lo de la consideración,/ la cortesía y la continua deferencia./ Estoy delante del papel y sigo viendo al amigo.

 

Aquella noche y al día siguiente me llamó a casa y me agradeció mis palabras. Él era así “gentil hombre de la educación”. Lo vamos a echar de menos en nuestras reuniones de jubilados del servicio. La última vez que vino a una de ellas me tocó llevarlo a casa. Ya se notaba que perdía facultades y que la maldita enfermedad iba ganando terreno. Así y todo hacía esfuerzos por seguir la conversación. Lo dejé en la esquina de casa y esperé hasta que entró en su domicilio. Caminaba con porte y me hizo recordar una foto, tomada por un periodista, ocasionalmente, de él que vi en la prensa un día de lluvia por la calle Primero de Mayo. Su pantalón gris, su chaqueta azul marino, su paraguas y el maletín, todo un lord paseando por Piccadilly . Creo que fue la última vez que coincidimos.

 

Quiero enviar un abrazo a su esposa Dory, a sus hijos Miriam, Raúl e Iván y a toda la familia. No puedo olvidar a todo el magisterio canario que ha mostrado su pesar por la marcha de Pepe y si me lo permiten quiero hacer un apartado especial para enviar mis condolencias también a todos los miembros, en activo y jubilados, del Servicio de la Inspección Educativa de Canarias.

 

Que descanse en paz José Castellano Benítez y permanezca con nosotros su recuerdo.

 

 

                                               


                                               Foto cedida por José Manuel Vega (AEDE). Pepe Castellano en Notre Dame de Paris

14 sept 2020

La Escuelita del Almendro (14.09.2020)

 

 

 


 

La escuelita del almendro.

Ha llegado el verano a San Mateo y hace calor. Las que fueron flores multicolores se han convertido en frutas y las almendras caen maduras sobre el pupitre de La escuelita del almendro. Allí hacen tareas Kinito y Nuqui. Cada día aprenden a leer, a dibujar y a contar las almendras que forman una decena, una docena y hasta una centena. Aprenden a escribir mientras sus manos, cada vez más seguras, cogen los lápices, a la vez que acarician a sus amiguitos de la finca. Cantan melodías y suena la alegría. Se acercan los gatos pausadamente para jugar con los saltamontes. Los perritos chismean de sus cosas y se sientan en las faldas de los niños, para ver cómo lucen los colores en las libretas. Los pájaros se posan sobre el árbol y entonan canciones, a la vez que las mariposas bailan en zigzag con sus trajes de seda. No importa que Canelita descanse su boca en la libreta, ni que Vicky, la gatita de la mancha blanca en la frente, se duerma sobre el regazo de Kinito, mientras el rosado de su témpera cubre la ilustración.

Cabe todo en La escuelita del almendro, todo menos hacer daño a los animalitos. Ellos saben que las hormigas cooperan y trabajan en equipo, o sea que son sociables. Conocen que los perdigones corren por la finca de los vecinos llamando a sus padres, que Negrita (la madre de la camadas de gatitos) los ha dejado vivir sus vidas y se fue a recorrer otras tierras. A la vez Canela y Blanquita, las dos perritas que trajeron los Babus de Valsequillo, han acogido a los mininos y duermen por la noche todos juntos en su casita para darse calor. Saben, también, el día que vienen la ovejas a pastar a la finca y que el señor pastor los deja que acaricien la lana de las más pequeñas cuando comen la hierba, mientras suenan sus cencerros en una sintonía acompasada.

Todo eso, y mucho más, sucede en la Escuelita del Almendro, donde los padres, Kino y Angi, les enseñan que aprendiendo en (y de) la naturaleza, serán buenas personas y muy felices durante sus largas vidas.

 

 

 

 



23 ago 2020

Un recuerdo del CEIP HILDA ZUDÁN (Día del Libro 2020).

 

Hoy he abierto Internet y he encontrado esta referencia que hicieron en el CEIP Hilda Zudán de Jinámar por el Día del Libro. Estuve en el centro hace años para una visita con el fin de comentar los libros que habían leído los niños. Este curso, sin mi presencia, hicieron muchas actividades los diferentes cursos. Me alegra mucho esta referencia porque constato que aunque haya dejado de asistir a los centros, los docentes se acuerdan de mis libros, incluso estando confinados y trabajando telemáticamente. Les doy las gracias por todo lo que han hecho y les deseo un nuevo curso venturoso e infinitamente más tranquilo que el pasado. Un abrazo y gracias.

24 jun 2020

En el setenta y siete cumpleaños de Pepe Nieto (24.06.2020).




A mi querido hermano Pepe Nieto.

Años y meses pasaron desde entonces. No hubo despedida, pues fue un día más, solo perduró el recuerdo de la madrugada sombría y triste. Él, ahora, persiste en mis esencias; en los espacios huecos que dejaron su vitalidad y llenaron mis pensamientos, mis tristezas, mis alegrías, mis quereres… La oquedad quedó atrás para colmarme con sus anhelos y convertirme en senderos cargados de luz (aquella misma luz que él me insufló mientras no fue sombra).


12 jun 2020

Rotha Beryl Lintorn-Orman (La franquicia de su equipaje) . 12.06.2020





Para pedestal, no para sepulcro, se hizo la tierra, puesto que está tendida a nuestros pies.      
   José Martí


Se sentó sobre el murete, apartó el jable y afianzando sus pies descalzos sobre la tierra se dispuso a dejar sobre la triste lápida de mármol, la franquicia de su equipaje.

Simples complementos de uso cotidiano: un sombrero de ala ancha, unas gafas de sol, las llaves del auto, el móvil, sus recursos para el maquillaje y el bolso de mano que tanto la socorría.

Y así se presentó ante su lecho, ochenta años después.  Ante quien se había iniciado como heroína con medallas y acabó como idealista y pragmática del fascismo británico.

¿Para qué sueños dañinos? ¿Para qué más cargas en la vida? Si solo se necesita pureza de mente, sencillez en el alma y pies descalzos…

¿Para qué un corazón podrido por los malditos ideales? ¡Conteste Miss Rotha Beryl Lintorn-Orman!


10 jun 2020

Te negaré tres veces (10.06.2020).







En el pueblo era costumbre ir los domingos a hacer el paseo a la plaza.  La plaza era el lugar de los pretendientes al noviazgo y de los enamorados. Una fuente sin agua ocupaba el centro geográfico del recinto. A su lado un gran laurel de indias equidistaba de otros cuatro plantados a intención en las esquinas del lugar buscando dar sombra. Detrás de unos bancos de madera que servían de asiento para las vigilantes madres de algunas de las chicas, los jardines se mostraban con plantas y flores de temporadas.

Ellas, las chicas en edad de merecer, y ellos con años de prometer, iban en parejas o de cuatro. En estos casos siempre las chicas al centro y ellos en los costados. Uno al lado del otro, vestidos de domingo, paseando en círculo ajustándose a los parterres que circundaban aquel monumento a las pretensiones. La fila de parejitas no tenía fin.  Solo caminaban y hablaban, cuando ya se conocían, o se acompañaban en silencio, cuando aún sin conocerse se permitían ese halago. Aquellos que hablaban lo hacían de las simplezas que dicen los que se pretenden. Un roce entre chaqueta y blusa era todo una declaración de pasión desenfrenada.

El chico de la moña ajustada con fijador y mirada provocadora invitó a la chica de los ojos añiles y el pelo rubio a abandonar la formación:

—Aquí perdemos el tiempo, le dijo. Antes de que anochezca estaremos en tu casa. Yo me comprometo a llevarte y a hablar con tu padre. Voy en serio. Ella  se negó: 

—¡Estás loco, lo que dirán las cotillas del pueblo...!

Cuando llegaron a la salida de la plaza, él la empujó con su hombro y a ella no le quedó más que ceder ante el arrastre del apasionado galán. La chica de los ojos añiles agachó la cabeza y caminó  en dirección a su hogar. No quiso mirar atrás, seguro que ya la estarían poniendo en boca. Pero ella siguió el camino al lado de su osado pretendiente.

Desde que se vieron solos, él la invitó a la verbena del sábado:

—En el casino del pueblo. Allí podremos bailar sin que nos molesten, pues tengo que decirte algo importante. No quiero más rondas en esa odiosa plaza –le dijo mirándola fijamente, mientras ella agachaba la cabeza y ocultaba su mirada entre los dorados rizos.

Ella se negó por segunda vez: —¿no te parece que vas muy rápido?

—Soy así de impaciente— le contestó él.

Cuando llegaron a su casa, ella abrió la puerta y entró. El, tras ella, se invitó a pasar al zaguán. Ella no se negó. Ya dentro del pequeño espacio y entre puerta y puerta y acompañados por la oscuridad, la chica de los ojos añiles y dorado cabello, agarró al joven por sus brazos y lo atrajo hasta que sintió el cuerpo varonil unido al suyo. Para cuando el joven reaccionó ya ella le había entregado sus labios y lo besaba apasionadamente.

Pero el ímpetu de la hermosa joven se vio cortado, cuando el que había sido su impaciente galán de mirada provocadora cayó al suelo tras perder el conocimiento por la impresión del momento. Ella le ayudó a despertar del embeleso, soplándole los ojos y dándole palmaditas en la cara. Cuando el pretendiente recobró el sentido, solo veía imágenes borrosas, como si saliera de una caja en penumbras. Después, cuando dejó atrás el resuello, se disculpó con  la chica y antes de abandonar el lugar le negó que aquel fuera su primer beso de amor.

Las rondas en la plaza se sucedieron, pero la pareja del chico de la moña peinada con fijador y mirada provocadora y la chica de los ojos color añil y rizos dorados, no volvieron a cruzarse la mirada y mucho menos a unirse en aquella odiosa hilera de pretendientes.