4 nov. 2009


Sobre la crítica literaria

Hablando de cosas de la literatura y de la crítica del género, resulta que la Literatura Infantil y Juvenil (vamos a llamarla así) de Estados Unidos de América posee tres grandes relatos de fama mundial que fueron augurados por los expertos como fracasos estrepitosos. Hablo de: “Moby Dick o la ballena” (1851 - Herman Melville). Las aventuras de Huckleberry Finn (1883 - Mark Twain) y El maravilloso Mago de Oz (1900 – Frank Baum). Aquellos que se adelantaron a presagiar la debacle debieron morir tragándose cada una de las palabras de sus artículos, en sus estirados y afamados rotativos. “Moby Dick ” pasó setenta años para ser reconocida. El relato de Las aventuras de Huckleberry Finn fue durante tantos otros años denostado e incluso prohibido en las bibliotecas nacionales; y El Mago de Oz sufrió lo suyo para que periodistas especializados bajaran sus estirados cogotes, así como eruditos universitarios se decidieran a incluirlo en sus tesis. He leído algunas reseñas que son dignas de conservación, para vergüenza de la crítica literaria al menos de aquel país por no decir de la crítica literaria mundial. Digo yo que esto puede servir para algo a los escritores: No fiarse del ojo clínico que a veces demuestran estos señores, seguir trabajando para mejorar cada día, dando todo por exponer lo mejor que se tenga y esperar la decisión final de los lectores que al fin y al cabo son los que colocarán a cada cual en su sitio.

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