8 abr. 2011


María y "Jero aletas de mero" una historia de coincidencias y además entrañables.
María González Arévalo de once años, es una niña de Las Palmas de Gran Canaria, hija de Celeste una amiga que se da la coincidencia de que es a su vez hija de otra gran amiga, María Antonia González Zaldívar. Con María Antonia compartí tres años de mi carrera en Fuerteventura, ella era por entonces Delegada Insular de Educación y yo estaba como Inspector. Hicimos mucha amistad y la conexión en el trabajo fue perfecta, en aquella época se hicieron muchas cosas buenas por la Isla y en ella siempre tuve a la aliada pefecta. Jero, mi amigo del alma, es uno de los de "La Banda del Cerepe" que nos criamos juntos en Ciudad Jardín y ya con veintitantos se fue a vivir a Fuerteventura. Mi encuentro con Jero y su familia, cuando estuve destinado en mi Isla del Pensamiento, fue reconfortante y de grandes recuerdos. Cuando volví, en agradecimiento, le dediqué el libro "Jero aletas de mero" una hermosa historia de un niño que le gusta la pesca submarina y cuya ilusión era pescar un mero; pues bien no lo consigue, pero mira por donde una noche del Día de Reyes sueña que le gustaria pescarlo o ser como el propio pez, y como las noches especiales, los sueños se hacen especiales, nuestro personaje se despierta con aletas de mero. Este libro tuvo y sigue teniendo un gran tirón entre los chicos y comoquiera que Jero tiene una casita en la Playa de Pozo Negro en La Antigua (Fuerteventura) y pasa allí los veranos, entre otras cosas haciendo pesca submarina, pues los niños y las niñas que van desde las Islas a disfrutar sus vacaciones pasan a verlo para conocer al personaje de la historia. Pues bien, María, nuestra escritora, que este curso escolar está en Quinto de Educación Primaria leyó como trabajo de verano, el curso pasado, el libro y se fue ella como periodista a hacerle una entrevista a mi amigo. Tengo la entrevista, pero es una pena no poder colgarla pues no tengo espacio para ello, pero me quedo además de con la excelencia del trabajo con la anécdota de la pregunta sobre a quién de los dos, los niños lectores le piden más autógrafos, si a Jero o a Joaquín, a lo que mi amigo le contesta, según me ha dicho Joaquín creo que a mí. María es un encanto y cumplió con creces con su obligación de leer el libro y realizar el trabajo, que ha estado expuesto en el colegio. Me alegro por ella y la animo a seguir leyendo y quien sabe si algún día con los buenos mimbres que tiene encuentre en el periodismo su futuro. Un beso para todos los amigos que han tenido que ver con esta entrañable historia cargada de coincidencias. En la foto podemos ver a María con Jero, aletas de mero, en la Playa de Pozo Negro el día de la entrevista, muy guapos los dos...

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