Anoche viví uno de los actos más reconfortantes de mi vida profesional al disfrutar del merecido homenaje que la Comunidad Educativa del CEIP Estrella Barreiro, y sus amigos del mundo de la educación canaria, le dedicaron a mi querido amigo y fantástico Maestro, Javier Rapisarda.
Javier no es hombre de halagos ni reconocimientos, lo sé muy bien, pero tengo que decir que aguantó los agasajos con buen temple y tuvo sonrisas y muestras de cariño para todos los asistentes. Es preciso que comience mencionando, para quienes no lo conozcan -lo digo por lo de la universalidad de Internet- que Javier Rapisarda es un artista educador, o un educador artista, lo que no sabría yo delimitar muy bien en su personalidad; pero de lo que sí estoy seguro es que estamos hablando de un magnífico maestro y un ilustre personaje de la Música Escolar de Canarias. Javier ha dedicado su vida profesional a la educación y él entiende por trabajar en la educación "en hacer todo aquello que sea preciso y que redunde en el beneficio de la escuela, del alumnado, de las familias y también de sus propios compañeros". Con ello quiero dejar bien claro que se ha entregado en cuerpo y alma a trabajar "en y por" los centros donde ha estado destinado, dentro y fuera del aula, organizando actividades musicales, cooperando en campañas navideñas, llevando sus composiciones musicales a todos los actos culturales y escolares que fueran precisos, formando musicalmente a sus propios compañeros docentes, creando coros infantiles, y en un inacabable número de tareas que serían imposible detallar en esta reseña. Pero lo mejor de todo ello es que lo ha hecho de forma desinteresada, sin pedir nada a cambio y por la educación. Javier, además, disfruta de una creatividad inigualable, creatividad que ha puesto al servicio de la composición musical y que le ha llevado a conseguir que sus temas suenen en todos los centros, en todos los actos escolares y en los Auditorios canarios en los Conciertos Escolares de las Orquestas Filarmónica de Gran Canaria y Sinfónica de Tenerife.
Dicho esto y para no extenderme más, no sea que él lo vaya a leer y me riña, quiero comentar que anoche, tras la inauguración del aula del centro que llevará rotulado su nombre, se hizo un acto precioso en el que intervinieron sus alumnos y compañeros. En el Coro Infantil de Arucas, creado y dirigido por él durante muchos años, había miembros de todas las edades, desde educación infantil hasta universitarios, y cantaron temas de su creación que todo el público acompañamos con palmas y voces, estas últimas no tan afinadas, por cierto, como las que provenían del escenario, pero hicimos lo que pudimos. Luego, compañeros maestros y amigos cantaron otros temas tan emotivos como los anteriores. A mí, me pidieron que le dirigiera unas palabras y lo hice poniendo mucho cariño e intentando estar a la altura del acto, lo que no sé si conseguí. Desde luego sí que aproveché para agradecerle su cooperación en mis programas de radio, en los actos del Cartel Escolar que organizaba, en la música que ha puesto en algunas rimas mías, (una de ellas dedicada a mi hija Carolina) y en el trato tan cercano que siempre ha tenido conmigo. No faltaron el fin de fiesta con una gran picada, las conversaciones de todos los compañeros sobre la labor que ha realizado Javier y la deuda que la educación canaria tendrá eternamente con él. Muchas felicidades Javier y que sigas creando y haciendo que todos nos emocionemos cada vez que suenen en las aulas algunos de tus temas musicales. Un abrazo, amigo y enhorabuena.
