10 feb. 2011




A razón de un artículo mío en prensa sobre "Los Centros de Colaboración Pedagógica".

En agosto de 1994 cuando colaboraba con El Diario de Las Palmas, publiqué un artículo en la serie denominada Pizarrín (Centros de Colaboración pedagógica). No fue esa la única vez que lo hice pues en la Colección Histórica de Canarias, denominada TEBETO de los Cabildos Insulares de Fuerteventura y Lanzarote, se recoge otro artículo mío de investigación, relacionado directamente con el mismo motivo y referido al funcionamiento del Centro de Colaboración Pedagógica de Puerto del Rosario . En el primero de los artículos yo decía textualmente: "Los Centros de Colaboración Pedagógica, promovidos por la administración educativa a partir de los años treinta, y organizados por la Inspección, pudieran ser considerados como los primeros intentos de potenciar, de una manera sencilla, el intercambio de experiencias pedagógicas entre los maestros." Pues bien, hace unos días, recibí un correo de Don Norberto García, natural de Segovia, del cual transcribo lo siguiente: "Quiero darle la noticia de que dichos Centros no fueron promovidos por la Administración, sino por mi abuelo Norberto Hernanz Hernanz, maestro de Torre Val de San Pedro en Segovia, junto con D. Lorenzo del Amo, maestro de la Salceda una tarde en la que debatían sobre las posibilidades de que los maestros rurales se juntaran de vez en cuando para resolver sus propios problemas y también formarse. Le remito a un artículo escrito por mí en el Adelantado de Segovia: para mayor abundamiento, que por cierto termina, según palabras de mi abuelo en sus memorias así: ""Veinticinco años después de haber creado el primer C.C.P., tuve ocasión de asistir a una reunión de uno de aquellos Centros ordenados por el Régimen de Franco en San Baudilio de Llobregat y pude comprobar que aquello era una caricatura de los nuestros. Uno habla y todos los demás escuchan y callan como muertos, o porque nada tienen que decir, o porque no se atreven. Yo fui el primer callado, pensando que los asistentes no podrían figurarse que allí, a su lado, estaba uno de los creadores de las idea que los reunía".
Asumo, por tanto, y agradezco la aportación de Don Norberto García y hago público los reconocimientos a Don Norberto Hernanz Hernanz, maestro de Torre Val de San Pedro en Segovia y a D. Lorenzo del Amo maestro de la Salceda, por el bien de la investigación y de la propia Historia de la Educación.

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