12 jul. 2007


MI HOMENAJE A PEPE MENESES

Hoy, en el almuerzo de fin de curso de la Inspección, hemos despedido a nuestro compañero y amigo Pepe Meneses. La vida sigue su curso y no da tregua. Ahora bien, los que escribimos tenemos no sólo la suerte de disfrutar el momento de la creación literaria, sino también poseemos la fortuna de rememorar lo que, a pesar del paso de los años, ha quedado impreso. Hoy, en el acto de reconocimiento al amigo que se jubila, he recordado un artículo que sobre él escribí hace mucho tiempo. Según llegué a casa lo busqué entre mis recuerdos para disfrutarlo. De él, entre otras cosas, dije: “Hablar con Pepe Meneses, compañero de tareas, es una delicia. No creo que sea fácil encontrar un compañero tan ameno. Es el signo de la conversación, hace buena escucha, valora tus juicios y te anima a afrontar los malos ratos, aunque mantenga sumergidas sus virtudes que son muchas y apreciables… (“Alonso Quesada y El Pajar”. Pizarrín. Diario de Las Palmas; jueves 8 de septiembre de 1994)”
Hoy me reitero en lo escrito aquel día y además quiero, también como entonces, disfrutar escribiendo lo que me pide el corazón que no es otra cosa que sumarme al reconocimiento mostrándole mi agradecimiento. Tengo variados motivos y casi todos ellos coinciden con el laudatorio realizado de manera magnífica por los ponentes. Pero hay un aspecto muy particular: mi deseo de ser agradecido con Pepe, pues detrás de todos y cada uno de mis libros estuvo siempre su lectura sosegada, su orientación y asesoramiento certeros, sus sabios consejos literarios, y, como de él dije entonces, sus palabras de ánimo para que continúe con mi afición por la literatura.
Gracias amigo, este es mi pequeño reconocimiento. Seguiremos en contacto y te seguiré pidiendo esos sabios consejos tuyos tan necesarios. Gracias por tanto…
Nota: Para ver artículo completo de Pizarrín, picar link:

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